lunes, 8 de agosto de 2016

Salmonelosis en cuyes

UNIVERSIDAD NACIONAL MICAELA BASTIDAS DE APURÍMAC
FACULTADAD DE MEDICINA VETERINARIA Y ZOOTECNIA
ESCUELA ACADEMICO PROFESIONAL DE MEDICINA VETERINARIA Y ZOOTECNIA






MONOGRAFIA: “SALMONELOSIS EN CUYES”

ESTUDIANTE                     : FREDY HUARACA NUÑEZ
CURSO                                : SEMINARIO DE TESIS

DOCENTE                          : Dr. NILTON GOMEZ URBIOLA


Abancay, Agosto de 2016


PERU













INTRODUCCION
La salmonelosis es una enfermedad que afecta en forma más común al cuy principalmente en las explotaciones de tipo comercial. Por su carácter altamente infeccioso, puede diseminarse rápidamente en la población expuesta y si la infección se asocia con alteraciones, en el medio ambiente puede originarse una epidemia de consecuencias fatales (Aliaga, 2009).
Los estudios e informaciones sobre la sanidad del cuy demuestran su gran susceptibilidad a la salmonelosis. Es la enfermedad más grave que afecta a los cuyes. Presenta un cuadro patológico de mortalidad severa y aparición de abortos. Los animales presentan pérdida de apetito, anemia, erizamiento del pelaje, jadeo, diarrea y parálisis de los miembros posteriores. En hembras en gestación se presentan abortos. Los cuyes lactantes son los más susceptibles, bastando únicamente un estrés para activar la Salmonella que se encuentra en estado latente. Origina hasta el 95 por ciento de muertes de la morbilidad general por diversas causas. Dependiendo de la edad, los cuyes manifiestan diversos grados de susceptibilidad a la salmonelosis; los animales en lactancia expresan mayor tasa de morbilidad, registrando valores hasta de 52,70 por ciento, los adultos hasta 30,65 por ciento y los de recría 19,83 por ciento (Ramírez, 1974; Leguía, 1993).

Esta enfermedad es muy contagiosa y afecta frecuentemente a los cuyes jóvenes y adultos. Es adquirida por ingestión oral del microorganismo patológico, por consumo de alimentos contaminados con salmonellas, por la introducción de animales nuevos, roedores contaminados. Los síntomas son: decaimiento erizamiento del pelo, pérdida de peso, postración, parálisis de los miembros posteriores, diarrea y aborto en hembras gestantes (Ramírez J,. 2004).

Los alimentos contaminados son la principal fuente de contagio; sin embargo, la introducción de animales con antecedentes sanitarios desconocidos es otra de las fuentes de contagio de importancia. La enfermedad, por su carácter transmisible, se disemina rápidamente en la población expuesta, la que asociada a alteraciones del medio ambiente, tiene un curso epidémico inicial y un comportamiento endémico posterior (Ramírez, 1972; Pérez, 1975; Stellmacher, 1981; Jubb et al., 1990; Radostits et al., 2002).

Etiología:

La Salmonella entérica, es una de las bacterias patógenas más ampliamente estudiadas en cuanto a su fisiología, genética, estructura celular y factores de virulencia. Tiene cerca de 2,500 serovares, de los cuales S. Typhymurium, S. Enteriditis, S. Dublin, han sido reportados como causa de enfermedad en cobayos, siendo la primera la más comúnmente implicada en el 95% de casos (Hanes, 1999; Parra et al., 2002).

La salmonelosis es ocasionada por serotipos del género Salmonella, bacilos gram-negativos no esporulados, anaerobios facultativos y oxidasa negativos, pertenecientes a la familia enterobactereasea. Son bacterias móviles gracias a sus flagelos peritricos; además, los miembros del genero Salmonella crecen en un amplio rango de temperaturas (7 – 48 C), a un pH entre 4 y 8 (Aliaga, 1995; Vadillo, 2002; Terragno et al., 2003).

La Salmonella entérica, se encuentra ampliamente distribuida y en nuestro país ha sido aislada como agente de salmonelosis en cobayos en zonas de la Costa, desde Barranca hasta Chilca; en la Sierra, en el Valle del Mantaro, y en la Selva de Chanchamayo. En particular los criaderos de la Costa muestran caracteres alarmantes debido a la gran densidad de su población (Aliaga, 1995; Vadillo, 2002; Terragno et al., 2003).

Transmisión:

Esta enfermedad tiene como la principal vía de transmisión la oral. La principal fuente de infección son los alimentos contaminados, pero podría asumirse que otras vías como la intrauterina y a través de la leche estarían coadyuvando al mantenimiento de la infección, así mismo la conjuntiva también se reporta como vía de infección para lo cobayos. Como también el contagio por la introducción de animales de procedencia desconocida; el acceso a los ambientes de crianza de roedores nocivos y aves silvestres en fase de portador que contaminan el alimento con sus deyecciones; el personal que maneja a los animales puede considerarse como transportador cuando pisa el forraje y otros alimentos (Mattos, 2007).

Los cobayos que sobreviven a una primera infección, se comportan en estado de portador y eliminan la bacteria de forma intermitente por las heces y demás secreciones, lo que hace difícil la eliminación del agente patógeno.
Algunos factores pre disponentes incluyen la edad (cuyes lactantes son los más susceptibles), el estrés (preñez, destete, movimiento de animales, etc.), deficiencias nutricionales, genética, serotipo infectante, medio ambiente (iluminación, ventilación, etc.), variaciones de temperatura y humedad, presencia de roedores y animales silvestres que contaminen el alimento e instalaciones (Canchari, 1995).

Signos Clínicos:

El cobayo es muy susceptible a la enfermedad clínica, pudiendo presentarse cuadros agudos o crónicos donde es común que la enfermedad afecte a gazapos, recría o gestantes (Morales et al., 2007). En efecto es la enfermedad más importante que afecta a los cobayos, ocasionando una mortalidad que a veces llega al 95% del galpón (Chauca, 1997).

La forma aguda produce mortalidad sin mostrar síntomas, se caracteriza por un cuadro sistémico (Orson, 1972), muriendo los animales en un lapso de 24 a 48 horas por muerte hiperaguda, depresión grave, deterioro rápido, letargo y disnea (Ramirez, 1972). Entre los signos clínicos observados se enumeran decaimiento, postración, erizamiento de pelos, anorexia y parálisis de los miembros posteriores. Algunas veces diarrea acompañada de mucus y, en cuyes gestantes, se producen abortos, habiéndose aislado la bacteria de cuadros de meningitis (Simeone y Aramburu, 1967). En los casos crónicos, es notorio un adelgazamiento paulatino, anorexia, pelaje deslucido, aumento del volumen del vientre debido a ascitis, abortos y parálisis del tren posterior (Chauca, 1997).

Patología:

El ingreso de la bacteria a las células del hospedero es determinante para su sobrevivenvia. Luego de resistir la acidez estomacal, inicia su infección invadiendo las células epiteliales especializadas llamadas células M (Jubb et al., 1991; Sanchez y Cardona, 2003; Makemson, 2004). Obtiene nutrientes de la célula para después ingresar a los macrófagos y células dendríticas de las placas de Peyer (Wagner, 1999; Brodsky et al., 2005). Posteriormente, las salmonelas se establecen en las placas de Peyer y empiezan su diseminación vía linfática y sanguínea hacia los linfonòdulos mesentéricos, hígado y bazo (Finiay y Falkow, 1989; Amsterdam, 2004; Brodsky et al., 2005).

En la forma hiperaguda y aguda se puede observar congestión en los órganos digestivos, aumento de gas y líquido además de disminución del grosor de la pared intestinal, aunque hay casos sin lesión aparente. En la forma crónica se observa el hígado agrandado con presencia de 27 zonas necróticas y focos purulentos, el bazo se presenta con un tamaño mayor que el normal y focos purulentos, con proliferación de pseudomembranas. El tracto intestinal se presenta congestionado y hemorrágico con ulceraciones y presencia de focos purulentos a manera de pequeñas perlas. Placas de Peyer congestionadas e hipertròficas.

La afección de la mayoría de los órganos evidencia su carácter septicémico. Los linfonódulos mesentéricos se presentan aumentados de tamaño, congestionados y, en algunas ocasiones, presentan abscesos que sobresalen de la superficie del órgano. Tanto los riñones como el tracto uterino pueden estar congestionados y con infiltración de células inflamatorias (Hanes, 1999; Havelaar et al., 2001; Parra et al., 2002; Figueroa y Verdugo, 2005).

Microscópicamente, se puede apreciar esplenitis y linfadenitis con áreas de necrosis rodeadas de células mononucleares y neutròfilos, en el hígado puede haber además una hepatitis granulomatosa focal o multifocal (Kent et al., 1966), esta lesión se encuentra en diversos grados de evolución, reconociéndose a las fases de reparación (fase proliferativa de la inflamación) como granuloma hepático; en los animales lactantes se puede observar cambio graso y congestión hepática (Ameghino, 1968; Saravia, 2004).

Diagnóstico:

Para llegar a un diagnóstico certero y definitivo, hay que asociar las manifestaciones clínicas, los hallazgos a la necropsia y aislamiento del germen mediante un cultivo bacteriológico en el laboratorio (Mattos, 2007).


La identificación del serovar se realiza con serología para antígenos somáticos, flagelar y capsular; debiéndose considerar que los anticuerpos aparecen después de dos semanas de infección. En los últimos tiempos se ha recurrido a las pruebas moleculares, obteniendo resultados más exactos para identificar a aquellas bacterias no cultivables.

Tratamiento:


Profilaxis y Control:



CONCLUSIONES


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS